“Solo desde el devenir queer es posible” (Mabel Rodríguez Centeno)

El pasado jueves 17 de enero de 2019 Plaza 20S tuvo la plaza llena. La conversación fue iniciada, facilitada y puesta en escena por la profesora Mabel Rodríguez Centeno con una presentación titulada “¿Viva el perreo y muerte al trabajo? Ideas (trans) feministas para pensar el lugar del trabajo en tiempos de trap y endeudamiento”. 

“A mí me gusta pensar a través de la música”, dijo, y de paso comenzó con dos líricas, una de Tremenda Jauría y La Terrorista del Sabor (“Vamos Sobradas”) y otra de Bad Bunny (“Ser Bichote”). Con esta entrada y de la mano de la anécdota de la transformación que sufrió la letra de la famosa canción de El Gran Combo que corea “Qué bueno es vivir así/comiendo y sin trabajar”, apropiada por el Banco Popular para la campaña “qué bueno es vivir así/con ganas de trabajar”, Mabel nos presentó el reto de ver la transformación del concepto del trabajo.

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¿A qué nos referimos cuando hablamos de una ética del trabajo? ¿Qué trabajo cuenta como tal, qué se queda fuera? ¿Cómo se produce esa narrativa y mediante qué relaciones de poder? ¿Qué relación tiene esa retórica del trabajo con el género, las sexualidades, los cuerpos precarizados? ¿A qué trabajo se aspira/se puede aspirar?

La canción original del Gran Combo, nos decía Mabel, no es una oda al no-trabajo sino que encarna y ejemplifica al mantenido que depende de la relación de subordinación de la mujer para poder decir “no hago más na'” (Ver su artículo Las perezas insulares). En ese sentido, parafraseando a Mabel, es la encarnación del patriarcado. Pero Bad Bunny presenta otra propuesta, él quiere ser bichote y salir de la lógica del trabajo. En palabras de Mabel “pertenece más a la lógica del hiperconsumo que a la lógica productivista”. ¿Y qué nos plantean la Tremenda Jauría con “construyendo siempre desde abajo, viva el perreo y muerte al trabajo?

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Detrás de esta discusión están las relaciones que se están produciendo en un mundo donde se habla más de la deuda que del desempleo y del índice de participación laboral, un mundo de violencia contra las mujeres, un mundo que desmantela los derechos laborales, en el que “somos presas de ajustes que nos obligan a confrontar la pobreza”. La presentación escuriñó la creación moderna del trabajo y su vínculo con el patriarcado, la heteronormatividad, el binomio hombre-mujer, con las masculinidades, del trabajo asalariado, de la división por género y los marcadores de raza que dan lugar a las clases sociales. También Mabel nos trazó una especie de genealogía sobre el concepto vagancia, la naturalización del trabajo asalariado y cómo se estableció a partir de esto el compás del tiempo: la vagancia se nombra, se repudia, se odia. Pero esa vagancia, nos repetía Mabel para que quedara claro, “ubica cartográficamente en el sur global” y eso tiene repercusiones a la hora de analizar estos temas.

the queer art of failureEn ese mundo también ya la masculinidad colonial no puede depender del trabajo y se produce un patriarcado que  “se aferra a no afectarse”. ¿Es posible en el Puerto Rico de hoy una masculinidad aferrada al trabajo? Es una pregunta importante pues “las masculinidades coloniales dependen del trabajo para considerarse ciudadanos políticos”. En ese sentido, planteaba Mabel, “todos somos cuerpos femeneizados, precarizados” “¡Y es difícil ser mujer!”

¿Cuál es la invitación? Mabel Rodríguez Centeno nos propone, de la mano de Lazzarato, cuestionar la subjetividad que este mundo produce: rechazar el trabajo, reapropiarnos del tiempo, repudiar la idea del “time is money”, cuestionar la velocidad, acoger “the queer art of failure”, actuar pero en “acciones perezosas”. Cuestionar el binomio de género es fundamental, nos dice, “solo desde el devenir queer es posible lo anterior” pero la propuesta es desde el transfeminismo, un feminismo, explica, abolicionista, capaz de abolir todo el género y procurar lo posracial. “El Mercado-Nación es la sustitución del Estado-Nación y con él viene la Narco-Nación”. Por eso se hace urgente desvirilizar, rechazar el utilitarismo capitalista, devenir vago-queer, para emplazar la dupla sexualidad-trabajo y no seguir aferradas a la Id-entidad.

Por supuesto, nada de esto es fácil y en la sección de preguntas y comentarios se discutieron más al detalle muchos de estos aspectos, como por ejemplo, el reto que implica la educación hoy día y como nos educamos para trabajar (“hay que educar de otra manera”), si un mundo pos-trabajo es un mundo pos-social, cómo serán estas propuestas en términos de la distinción moderna de lo público y lo privado, la necesidad de educarnos y pensar en que los quehaceres sean a partir del apoyo mutuo y repensar lo que se considera trabajo y lo que no.

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Agradecemos infinitamente a Mabel Rodríguez Centeno por su tiempo, por compartir nos nosotras su conocimiento, lanzarnos estas ideas provocadoras e invitarnos a darle pensamiento profundo a temas que hemos naturalizado.

Author: éft

Érika Fontánez Torres es Catedrática en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico.

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